Las redes sociales, en algunos casos, se han convertido en una fuente de discordia. Basta que, en el uso de la libertad que todos tenemos, manifestemos alguna opinión, denuncia o parecer sobre un tema, para que surjan paralelamente comentarios y opiniones opuestos. Esto no debería ser un problema, si la tolerancia y el respeto estuviera presentes en nuestras vidas. Sin embargo parece que no es así.