Supongo que la respuesta será afirmativa. Todos queremos librarnos de los problemas. Ser personas que vivamos felices y sin ningún tipo de complicación. Sin embargo hay dos cuestiones claras: la primera es la misma palabra “problema” ya es un problema y la segunda como abordar aquellas cuestiones que nos preocupan. Hay dos o más sencillas fórmulas para abordarlos, pero me quedo con dos reglas básicas para quitarte todos los problemas de encima.
Esta semana, por distintas circunstancias, me ha venido a la cabeza esta idea. Sucede que, muchas veces, nos centramos profundamente en un problemay no somos capaces de ver la solución. Por ejemplo, cuando nos duele algo, nos centramos en el dolor y no tratamos de pensar en cuál sería la forma de arreglarlo. Me gusta hacer deporte y, a veces, tengo algunas molestias. Precisamente iba subido en mi bici, cuando sentí alguno de esos dolores no muy fuerte, pero molesto. Pensé, no sé si equivocadamente, que la solución sería pedalear más rápido, dar «un poco más caña» por si acaso el problema fuera falta de uso… y así fue: la molestia desapareció. El resto del camino lo pasé pensando en esta frase: si te centras en el problema, nunca verás la solución, si me hubiera centrado en mi dolor, seguramente no habría terminado la ruta.