Nada peor que la competitividad. La sociedad, por desgracia nos invita con demasiada frecuencia a competir. No se trata de realizar una práctica deportiva, que en ese caso no estaría mal, sino en el resto de nuestra vida. Competimos para ser mejor que el vecino/a, competimos para vender/hacer más en el trabajo; competimos por una mejora laboral, competimos para ser la mejor pareja o amante, por llegar antes, por evitar la cola, por ponernos los primeros/as… casi toda la vida se pasa en pequeñas competencias.
