Dicen los neuropsicologos y quienes entienden de eso, que nuestro cerebro no es un pen drive, ni un disco duro. Esto es que en una unidad de guardado informático, ponemos una foto, un documento, un vídeo o cualquier cosa y la recuperamos pasado el tiempo en idénticas condiciones a las que pusimos. Sin embargo, con nuestros recuerdos no pasa lo mismo.
Es una buena propuesta, quizá una frase fácil para poner en una red social, pero debería ser un estilo de vida para ser cada día mejores personas y más positivos/as. Tengo la impresión que hay quien vive demasiado en la nostalgia, en el pasado, anclados en sus recuerdos, pensando que las épocas anteriores fueron mejores. Sin embargo, el pasado únicamente ha de servir para impulsarnos hacia adelante, para crecer y seguir y no para quedarnos tumbados en ese recuerdo.
Las culpas suelen hacer mucho daño. Tanto si culpabilizas a los demás, como si te quedas anclado en un error que cometiste, culpabilizándote, es muy probable que no puedas progresar, que te llenes de negatividad y resentimiento que hará de ti una persona bastante huraña y antipática. Por eso no estaría de más solucionar y olvidar las culpas que no sirven de nada.
¿Qué pasó con ellos? Si, ¿Qué pasó con los ganadores de Got Talent, de la Voz, de Operación Triunfo, de tu si que vales? No me refiero a los de la última edición, sino a los de hace varios concursos, ¿Qué fue de ellos? La felicidad de unos, la tristeza de otros, los minutos de gloria junto a personas de la farándula, estar en lo alto de la cima, para luego pasar al más absoluto olvido. Muy pocos, excepto los protagonistas y algunos allegados se acuerdan años después de su experiencia en un concurso televisivo, de ser importante, de la fama y todo lo demás. Es por eso, que hoy quería reflexionar sobre la importancia de ser famoso. Especialmente para uno mismo/a, y no para los demás.
Son tiempos verbales que me gustan. Aunque el Pasado Perfecto no existe en español, pero si en Ingles. Con estos verbos respondo en muchas ocasiones cuando me plantean planes de futuro. Incluso, cuando me proponen realizar alguna actividad dentro de una semana, suelo responder que sí, pero con futuro imperfecto. Resulta que el pasado es perfecto, porque no lo podemos cambiar, mientras que el futuro es imperfecto, porque no sabemos realmente si sucederá tal como queremos. La única realidad posible es el ahora, el momento presente.
Nunca. Así de sencillo. Nunca. Es más, tratar de ser como antes, nos hace mucho más infelices. Cuando llegamos a la madurez, algunos añoran la juventud. Ahora tenemos responsabilidades, familia, obligaciones y deberes que hacen que la vida sea distinta a cuando estudiábamos y nos divertíamos con pocas responsabilidades. Pero, desde luego añorar esos momentos de juventud no nos conduce a ninguna parte.
Es el argumento de muchas películas y la pregunta que algunos se formulan, ¿Cómo sería mi vida si… en lugar de haberme casado, si en lugar de quedarme soltero, si en lugar de haber estudiado esto, si en vez de trabajar aquí, si me hubiera ido…? Una pregunta que, en lugar de ayudarnos, si de manera recurrente y continua, gastamos energía en ella, puede ser perjudicial. No es que tengamos que conformarnos y ser estoicos, aguantando todo aquello que ocurre. Tampoco se trata de estar peleados con el mundo porque las cosas no salen como las habíamos previsto en nuestros sueños, pero, lo que de ninguna manera tiene sentido es perder tiempo y energía en lo que pudo ser y no fue. (más…)
Comer pan del día anterior es algo casi frecuente. Si sobra alguno lo aprovechamos tostado para no desperdiciarlo. En casa se ha convertido en algo habitual y en ocasiones, si sobra mucho, sólo tomamos pan viejo. Generalmente hacemos burla de esta situación y, cuando tomamos pan del día, lo celebramos igualmente con alguna broma. Sin embargo, tomar pan viejo me lleva a una reflexión algo más profunda. (más…)