De todos es sabido la importancia del lenguaje. No cabe ninguna duda que todo aquello que decimos y, por supuestísimo, lo que nos decimos tiene especial importancia en toda nuestra vida personal. Es curioso que, tal como si fuese un niño/a de corta edad, podemos “engañar” a nuestro cerebro para hacer cosas que nos cuestan. Una frase que he descubierto recientemente es la que da título a esta entrada: “Tengo la oportunidad de…” y añadimos lo que queremos, sustituyendo esta frase por “Tengo que, debo, ahora voy a…,” y tantas otras que nos dan la sensación de estar obligados a hacer algo.

