Los estudiosos de la motivación han propuesto desde hace bastante tiempo que existen dos tipos de motivaciones: La intrínseca y la extrínseca. Es decir aquella que tenemos por nosotros mismos y otra, la externa la que conseguimos porque obtenemos algo con nuestra acción o actitud.
Es muy frecuente escuchar: “no estoy motivado”, “no gané la partida porque no estaba motivado”, “hoy no jugó porque no tenía motivación suficiente”. En la vida cotidiana es frecuente escuchar a estudiantes decir: esta clase no me motiva o no me motiva para salir… y en el campo del trabajo lo mismo: este trabajo es poco motivador o también hoy no estoy motivado para esa actividad o para ir a trabajar. Así que el campo de la motivación da para mucho. La cuestión es ¿Cómo motivarse?



