Ese instante en el que parece que hay magia alrededor o ese momento en el que todo sale según lo previsto. Llegar a la meta tras un gran esfuerzo en el que consigues aquello por lo que tanto te has sacrificado. Estar en un lugar con la temperatura ideal, sopla una suave brisa de verano, con tu bebida favorita en la mano, tus seres queridos alrededor disfrutando de un plácido descanso o también terminar una jornada de trabajo apacible en la que todo salió bien, todo el mundo sonreía, al volver a casa estaban todos los semáforos en verde, dejaste el coche en tu aparcamiento favorito y al llegar a casa tu familia te espera con los brazos abiertos con tu comida preferida sobre la mesa en un ambiente de felicidad. ¿Genial, no?


