Estamos en un mundo lleno de incertidumbres. Es probable que la ansiedad y el miedo nos agobien y no nos dejen vivir pensando el futuro. Seguramente el agobio aparece porque lo que vivimos no es nada halagüeño. Las noticias no paran de hablar de catástrofes, vemos situaciones climáticas que indican claramente que cada día la situación está peor, las perspectivas de los “vaticinadores” no dejan de lanzar mensajes de preocupación. Por tanto el futuro es motivo de preocupación.

