Durante este verano he tenido noticias de personas que viajan lejos para ayudar en otras regiones. Una maravillosa labor que desarrollan como misioneros o embajadores de una sociedad en la que se vive muy bien y que desea compartir lo que tiene con los más desfavorecidos. Sin embargo, siempre he pensado que en nuestro entorno hay mucho por hacer antes de embarcarse en ayudas lejanas.
