Etiqueta: Fluir

  • El destino guía a quien lo acepta y arrastra a quien se resiste

    Frase lapidaria. De las que escuchas y dices ¡guauuu, qué buena!  Es evidente que hay cosas que no podemos cambiar. Por tanto, oponernos, rechazarlo, luchar contra el destino es a veces una labor que únicamente nos genera sufrimiento y termina arrastrándonos, superándonos y generando más problemas.  Es verdad que, en no pocas ocasiones, no nos gusta lo que sucede y nos negamos con todas nuestras fuerzas, pero eso no nos lleva a ninguna parte. Bueno, sí nos lleva al mismo sitio pero superados, agotados, sin fuerzas y seguramente, con la sensación de haber perdido una batalla de manera inútil. 

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    ¿No te ha pasado alguna vez que te levantas temprano, te preparas para una cita importante con mucha ilusión y justo cuando vas a salir, para llegar híper puntual te llaman que se suspende? Pero además, luego surge otro plan que resulta ser inmensamente mejor que el primero. Más simple todavía, te quedas en tu cola del supermercado, mientras que alguien que está delante de ti se cambia porque ve otras cajas que avanzan más rápido. Terminas tu compra y sales antes que la persona que se cambió de cola.  Son detalles tontos, pero que el fondo nos señalan lo mismo.  A veces vamos como pollos sin cabeza queriendo hacer determinadas cosas que no están para nosotros y nos empeñamos y seguimos erre que erre, para que al final todo sea más simple.  

    En muchas ocasiones hay que dejarse llevar. No por buscar atajos se llega antes, no por evitar colas terminas más pronto. Fluir, disfrutar, estar presente en cada momento y en cada lugar, es una buena forma de vida. ¡Pero nos cuesta tanto aceptarlo! Es que lo quiero y lo quiero ya. Aunque el destino nos manda a veces miles de señales, nos obstinamos para al final terminar arrollados y agotados.  

    Hay otro dicho similar a la frase del título y que está en la sabiduría popular: “Lo que está para ti, te llega aunque te quites, y lo que no está para ti, ni aunque te pongas”. No obstante, y siendo crítico, podemos decir que afirmaciones como esta, dejarnos llevar por el destino, fluir, aceptar, puede confundirse con la resignación o no hacer nada, porque, total, el destino ya nos dirá lo que toca. ¿Para qué me voy a esforzar? ¿Para qué luchar? Si no está para mí… no tiene mucho sentido. 

    En ese caso, la clave no es hasta cuánto tengo que seguir insistiendo. ¿Cuánto tengo que entrenar para que un equipo importante me llame? ¿Cuánto tengo que escribir para que un editor se fije en mí? ¿Cuántos vídeos tengo que publicar para ser famoso?  Más bien, la idea es disfrutar del proceso y, si el destino o la buena suerte, o lo que sea, se cruza, pues bienvenido sea. Si no, pues sigamos celebrando y disfrutando de lo que hacemos. En la vida no hay atajos, las oportunidades crecen sobre un terreno abonado, la lotería toca a unas pocas personas que, probablemente, lleven mucho tiempo y dinero invertido en juegos de azar. 

    Por tanto, la propuesta es disfrutar de lo que hacemos, del trabajo de nuestro hobby, de nuestra pasión. Si a partir de ahí surge alguna propuesta, mejora, cambio, superación, perfecto. Pero el desaliento llega cuando hacemos cosas por un fin.  Por una meta, por lograr ser famosos, por ganar dinero o por cualquier otra situación.  

  • La respuesta está en el corazón

    Escuché esta afirmación hoy mismo y me impresionó. No porque sea una frase bonita, no porque sea algo estupendo que podemos decirle a alguien como respuesta a sus dudas, sino porque alberga un aprendizaje potente que todos/as deberíamos asumir. No se trata sólo de amar más y rumiar menos. No es simplemente ser enamoradizo y pasional. No es dar importancia sólo a las emociones olvidando todo lo demás. Es algo con lo que estoy plenamente de acuerdo: Habitualmente no buscamos las respuestas en nosotros mismos, sino que queremos que todo nos venga dado de fuera. O, también, no nos escuchamos todo lo que deberíamos.

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  • Planeta autosuficiencia

    Le estado dando vueltas a este planeta durante esta semana. Realmente no existe un planeta así, pero sí que se me ocurrió que algunos viven en ese espacio porque cada vez parece que hay menos solidaridad, menos perdón, menos empatía, menos consideración hacia los demás, menos cooperación y petición de ayuda. El individualismo en el que nos encontramos nos hace considerarnos autosuficientes, sin necesidad de pedir ayuda… “ya lo hago yo”, “yo lo sé y si no, busco un tutorial” Pero ¿hay algo más maravilloso que pedir ayuda? ¿Hay algunas sensación más increíble que ayudar a quien nos pide esa ayuda?

    No somos superhéroes
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  • El poder de las palabras

    No cabe ninguna duda que las palabras tienen un poder inmenso. Las palabras son un vehículo de comunicación enorme y, a veces casi el exclusivo entre personas, de ahí las interpretaciones, malos entendidos, lo que queremos decir y que no nos salen las palabras, lo que no dijimos y alguien interpretó como dicho por nuestra boca. Pero ante todo, tiene especial importancia las palabras que usamos y que decimos, porque nos constituyen como persona.

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  • ¿De verdad es todo tan complicado

    A veces nos complicamos la vida en cosas realmente sencillas. Un simple problema de tráfico, una llegada tarde, un trabajo que no sale a tiempo, un pinchazo, una avería de un electrodoméstico en casa… y tantas otras cosas, hacen que nuestro día se convierta en un desastre y nada funcione a partir de entonces.

    En ocasiones, además, todas esas cosas se van sumando o alguna de ellas y nuestra vida se convierte en un desastre, la clave para solucionar esta situación es preguntarnos si de verdad es todo tan complicado, ¿es realmente tan grave eso que nos sucede?

    ¿Todo es un problema?
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  • ¿Tienes la obligación de cambiar?

    Algunas personas quieren que cambiemos. Ocurre con cierta frecuencia en las parejas. Alguien nos atrae y empezamos una relación con el deseo de que cambie aquellas cosas que no nos gustan. Hay quien tiene la terrible manía de pretender cambiarnos, moldearnos, hacernos a su medida, cuando por suerte o por desgracia, los verdaderos cambios nacen únicamente del interior.

    No se cambia por imposición
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  • El descontrol nos hace más felices

    Parece una tontería, pero no lo es. Vivir una vida en la que no tengamos todo atado y bien atado, produce bienestar. La razón es sencilla, si todo está controlado, si tenemos todo pautado, preparado y previsto, vamos a vivir entre el aburrimiento y la rutina. Para evitarlo hay que soltar las riendas a la improvisación y al cambio. No tenemos, ni debemos tenerlo todo controlado.

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  • No llueve al gusto de todos

    imageLlegaron las necesarias lluvias y con ellas las protestas y, naturalmente, mi asombro. No comprendo demasiado a las personas que maldicen  por todo lo que no sucede. Da la impresión que hay personas que nada de lo que les ocurre les complace, todo es un problema, la lluvia, el calor, el frío, el tráfico, el tiempo, la primavera, el verano… Todo en general. Indudablemente es una forma negativa de ir por la vida.  (más…)

  • El estrés del cambio de hora 

    imgresCada año, el último domingo de octubre y de marzo, cuando hacemos el cambio de hora, algunas personas viven este acontecimiento con cierto estrés. ¿Es una hora más o menos?, ¿Ahora dormimos más que antes?, ¡Mañana seguro que llego tarde a todos sitios!, y encima ahora nuevos horarios de comida y de sueño  ¡me va a costar acostumbrarme! Con todas esas cosas en la cabeza, lo único que hacemos es generar un estrés innecesario que nos impide fluir con la vida y sus diferentes acontecimientos. Si dormimos una hora más, ¡bien! Y si dormimos una menos ¡bien también!  (más…)

  • Fluir como las olas de mar

    Hoy estando en la playa, me vino a la memoria un consejo que me dieron unos amigos conocedores del mar, durante un verano, cuando era pequeño. Me dijeron, si alguna vez te vez arrastrado por una corriente en la playa, no desgastes tus energías nadando en contra. Déjate llevar un poco y cuando veas que se detiene la presión, entonces aprovecha y nada hacia la orilla. Fue un consejo muy sabio que en alguna ocasión utilicé con éxito al verme arrastrado por el mar. (más…)