Escuché esta afirmación hoy mismo y me impresionó. No porque sea una frase bonita, no porque sea algo estupendo que podemos decirle a alguien como respuesta a sus dudas, sino porque alberga un aprendizaje potente que todos/as deberíamos asumir. No se trata sólo de amar más y rumiar menos. No es simplemente ser enamoradizo y pasional. No es dar importancia sólo a las emociones olvidando todo lo demás. Es algo con lo que estoy plenamente de acuerdo: Habitualmente no buscamos las respuestas en nosotros mismos, sino que queremos que todo nos venga dado de fuera. O, también, no nos escuchamos todo lo que deberíamos.





Llegaron las necesarias lluvias y con ellas las protestas y, naturalmente, mi asombro. No comprendo demasiado a las personas que maldicen por todo lo que no sucede. Da la impresión que hay personas que nada de lo que les ocurre les complace, todo es un problema, la lluvia, el calor, el frío, el tráfico, el tiempo, la primavera, el verano… Todo en general. Indudablemente es una forma negativa de ir por la vida. 