Estás muy guapa, le dijo el cuando la vio con aquel vestido espectacular. La protagonista se sintió halagada pues había comprado para la ocasión. Gracias, respondió ella tímidamente, sabiendo que tenía razón, aquel vestido realzaba su belleza. Hasta aquí todo bien. Se trata obviamente de una escena de una película. No hay nada extraño salvo en el vocabulario que empleamos. A veces, muchas veces diría yo, empleamos palabras sin darle ninguna importancia. Sin embargo, afecta infinitamente a nuestro bienestar. Fijémonos en la primera frase: Estás guapa. ¿Es lo mismo estar guapa que ser guapa?
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¿Somos negativos por naturaleza?
En una lectura me encontré con una afirmación psicológica tremenda: generalmente somos negativos. Técnicamente se llama «sesgo de negatividad» y que propone que involuntariamente prestamos más atención a sentimientos desagradables como el miedo, la tristeza, la rabia porque afirman son más fuertes que los positivos. Por tanto, podríamos decir que ¿somos negativos por naturaleza?
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¿Esta bien arrepentirse?
El otro día salí de casa sin terminar el trabajo. Me apetecía mucho dar un paseo e ir a ver a unos amigos. Al volver me senté con la intención de finalizar las tareas que dejé pendientes. Pero era tal el volumen cosas que me fue imposible acabar. Maldije entonces aquella salida. Me arrepentí mucho de haber tomado aquella decisión. ¿Es esta una buena actitud?. No. De ninguna manera. El arrepentimiento en estos casos no tiene ningún sentido. Es más, el arrepentimiento, si no tiene la función de reparar algún daño no tiene ningún sentido.
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El dolor se incrementa cuando prestamos atención
¿Sirve de algo tener todo el día presente que me puse unos zapatos muy ajustados? ¿me ayuda pensar continuamente en el golpe que tengo en el dedo? Algunos estudios afirman que al pensar en el dolor, éste se incrementa notablemente. Por tanto, aprendamos a focalizar nuestra mente en otras cosas y olvidar los dolores superables. Es todo un aprendizaje ¿te atreves?
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El dolor se incrementa cuando prestamos atención
Estaba leyendo un libro sobre atención plena. Y me llamó poderosamente la atención esta frase con la que doy título a esta entrada: «El dolor se incrementa cuando prestamos atención». Es algo que sabía desde pequeño, que seguramente todos saben, pero no lo tenemos en cuenta. Aprendí de joven que cuando me dolían las muelas o cualquier otra parte del cuerpo tenía que distraerme a toda costa, para evitar pensar en el dolor. De esa manera conseguía, si no aliviarme, porque la molestia continúa, hacer otras cosas sin que el dolor me paralizase.
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¿Un mundo feliz?
La verdad es que es muy triste el estado en que nos encontramos y la crispación social que vivimos. Si queremos cambiar de humor basta con poner cualquier noticiario para terminar enfadados y tristes. Estamos en un clima de acusaciones, fraudes, conflictos y más conflictos que, únicamente conducen a que tengamos una vida bastante menos feliz. La solución que he aportado es muy sencilla y válida: Apagar la tele y quitar las noticias. ¿entonces eres un ignorante? Puede ser: pero feliz.
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Me tiene la vida amargada
No. Nadie te amarga la vida. Te la amargas tu solito/a. El título de este post suele escucharse a menudo a muchas personas: «Es que mi compañero-a me tiene la vida amargada…», «Me lo hace adrede… es que no para de fastidiarme» Pero hay malas noticias: Nadie te amarga la vida. O al menos, no deberías permitir que nadie te amargue la vida.