No sé si eres o no aficionado a la jardinería y cuidado de plantas. Puede que te guste, pero no hayas tengas el tiempo suficiente para dedicarle algunos minutos u horas diarias. Dicen que es una buena actividad, relajante y tranquila. Sin embargo, será probable que en casa tengas alguna maceta o planta que con frecuencia necesite de tu atención y riego. Así que habrá que tomar conciencia de ese riego.
Los estudiosos de la motivación han propuesto desde hace bastante tiempo que existen dos tipos de motivaciones: La intrínseca y la extrínseca. Es decir aquella que tenemos por nosotros mismos y otra, la externa la que conseguimos porque obtenemos algo con nuestra acción o actitud.
Es muy frecuente escuchar: “no estoy motivado”, “no gané la partida porque no estaba motivado”, “hoy no jugó porque no tenía motivación suficiente”. En la vida cotidiana es frecuente escuchar a estudiantes decir: esta clase no me motiva o no me motiva para salir… y en el campo del trabajo lo mismo: este trabajo es poco motivador o también hoy no estoy motivado para esa actividad o para ir a trabajar. Así que el campo de la motivación da para mucho. La cuestión es ¿Cómo motivarse?
Una de las cosas importantes para conseguir la felicidad es el movimiento. La vida no es estática, así que es fantástico cambiar cada cierto tiempo en algunas de nuestras actividades. No está nada mal que cada periodo de años, cambiemos de actividad, de trabajo o cualquier otra cuestión que remueva de algún modo nuestros cimientos.
Estaba leyendo un artículo sobre la importancia de cambiar y, ciertamente, me doy cuenta que cada ciertos periodos de vida, de manera voluntaria o inconsciente he ido cambiando de trabajos, de actividad con periodos de unos de entre siete y doce años. En el artículo que leí decía que cada diez años había que hacer transformaciones importantes en nuestra vida, idea que comparto, puesto que los retos, son una buena manera de mantenernos en forma.
No hay nada tan terrorífico como las suposiciones. No hay nada peor que dejar que la imaginación campe a las suyas, inventando todo tipo de historias e historietas ¿sabían que la mayoría de las cosas que suponemos no suceden? Hay quien se aventura a decir que las suposiciones se incumplen hasta en un 90%. O sea que de cada diez cosas que imaginamos sólo una ocurre. Pensando en esto vemos que varias preguntas quedan en el aire: ¿Qué pasa con cumplir los sueños? ¿Qué sucede con todas esas cosas que nos imaginamos?
No es lo mismo. Sentir, según el diccionario es experimentar sensaciones producidas por causas externas o internas, mientras que consentir es permitir algo o condescender en que se haga. Naturalmente todos/as sentimos cosas, tenemos sentimientos, como se suele decir. Lo contrario, no sentir, no es natural a la persona. No sienten quienes no tienen sentimientos, quienes no tienen vida. Por tanto sentir es propio de la persona, de todas la persona. Entonces ¿cual es la clave para sentir sin consentir?
Estamos en un mundo lleno de incertidumbres. Es probable que la ansiedad y el miedo nos agobien y no nos dejen vivir pensando el futuro. Seguramente el agobio aparece porque lo que vivimos no es nada halagüeño. Las noticias no paran de hablar de catástrofes, vemos situaciones climáticas que indican claramente que cada día la situación está peor, las perspectivas de los “vaticinadores” no dejan de lanzar mensajes de preocupación. Por tanto el futuro es motivo de preocupación.
Ya se han encendido en muchos lugares los alumbrados navideños. Ya en los hogares empiezan a asomar las guirnaldas, calidez de las luminarias y los adornos al más puro estilo americano. La luz siempre es buena, nos evoca a la alegría, la felicidad, puesto que lo contrario, cuando falta la luz, cuando hay negrura, la sensación es de miedo incertidumbre, negatividad. Por tanto, nos toca disfrutar de las luces y todo lo bueno que nos trae.
Que las luces de navidad nos llenen de alegría (más…)
La vida es un partido de cartas… decía alguien con bastante acierto. Nos tocan unas cartas y tenemos que jugarlas. He leído una reflexión profunda sobre esta idea que va más allá de una frase bonita para poner en un estado de tu red social. La frase de marras suele decir que “la vida es una partida de cartas y a cada cual le toca jugarlas.
Esta afirmación puede resultar dura, pero es así de cierta: nadie puede hacerte feliz, nada ni nadie. Entonces ¿Quien me va a hacer feliz? ¿Cómo voy a hacer feliz? Obviamente, tu eres la única persona responsable de tu felicidad: nadie más, ni con nadie, ni al lado de nadie, ni con otras personas ni con otras situaciones: sólo tu y tu felicidad, ahí no entra nadie más.
Me hubiera gustado que hoy no hiciera tanto calor. Me habría encantado que llegaras antes y así poder salir a dar un paseo. Habría sido maravilloso que nos hubiéramos conocido antes… y así podemos hacer una lista inmensa de cosas que nos gustarían que hubieran sucedido, pero que no ocurrieron, sino que fueron de otra forma.
Hay quien se pasa la vida lamentándose por lo que pudo ser y no fue, por aquel momento en el que pudo pasar algo que no se dio. Pero como propongo en el titulo: las cosas son como son.
Pero lo curioso del caso es que somos nosotros/as los que le damos atribuciones a esas cosas que suceden. No son ni mejores ni peores: son tal cual.