Se habla mucho de felicidad, pero hoy en día casi prefiero el bienestar. La felicidad parece en principio inalcanzable, un objetivo que aplazamos y que se encuentra a cierta distancia. Algunos dirán, incluso, que no es posible. ¿Me considero feliz? Sí. Pero sigo prefiriendo hablar de bienestar. La felicidad para mí es bienestar ¿Por qué? Básicamente si puedes moverte con normalidad —y si encima puedes hacer deporte o algo más es maravilloso—. Si tienes comida para cada día, si además tienes un lugar donde dormir y puedes pagar sin demasiado apuro tus cuotas y facturas, tienes bienestar, debieras ser feliz.


