Cierto. La palabra no existe. Pero la escuché esta semana. Era Safalicidad o algo parecido y de lo que hablaba quien la pronunció era de la felicidad que proporciona tumbarse en el sofá. Más bien, que la felicidad se encuentra en tumbarse en un buen sofá. Es verdad, que no está nada mal, con la vida tan ajetreada que llevamos, que el sofá se un lugar de placer y descanso, pero no debe ser el único. La felicidad, creo, es algo más.







