No sabia si poner un signo de interrogación al titular porque la intención es reflexionar sobre la necesidad o no de popularidad. Los medios, las redes nos sobrexponen a un publico próximo o lejano. La nueva forma de comunicación promueve la existencia Influenciadores (o influncers), famosos por un día en un reality, youtubers que quieren encontrar en la red un medio de subsistencia, queriendo «influirnos» o «ser populares» entre un determinado grupo social.
Autor: suso.marrero@gmail.com
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Reflexiones Reales y Magas
La jornada de este fin de semana pone el punto y final a las celebraciones de la Navidad. Dos semanas repletas de acontecimientos no nos dejan indiferente. Reuniones familiares, encuentros y, posiblemente algún desencuentro, hacen que este periodo de final de año y comienzo de otro sean especiales. Con todo, hay dos cosas que me han llamado la atención sobre la última jornada vivida: Ya no se juega en reyes y nuevamente la privacidad e intimidad.
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Toca hacer balance del año
Buenos deseos, balance del año, propósitos de año nuevo… es la tarea para los últimos días del año y comienzo del nuevo. Sin embargo, no soy muy amigo de finales ni comienzos traumáticos. No creo que hoy acabe nada ni que mañana empiece algo especialmente nuevo.
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La alegría tiene fecha de caducidad?
La alegría caduca. Probablemente es uno de esas sensaciones que van y vienen como las olas del mar. Sin embargo, no debería ser así. Reciamente los titulares de periódicos y medios de comunicación se llenan con la palabra alegría, por ser agraciados con la lotería de Navidad. ¿La lotería es verdadera alegría? ¿Qué sucede semanas o meses después con esa alegría? Probablemente se habrá diluido y volvemos a nuestra mundana existencia. Por tanto ¿Tiene la alegría fecha de caducidad?
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Sufrir innecesariamente
El otro día estaba en una cola de tráfico. Un accidente, con varios vehículos implicados, había bloqueado completamente la autovía. Al ver que la circulación se detenía completamente, subí la música de la radio y paré el motor. Sin embargo, en el interior de los vehículos de mi alrededor veía personas desesperadas. Se asomaban para mirar por la ventana, se bajaban del coche, hablaban por teléfono con grandes aspavientos. Así que me preguntaba ¿por qué sufrir innecesariamente?
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Como ser feliz…? siendo positivo
Como ser feliz es uno de los términos más buscados en internet. Es decir, muchas personas preguntan en la red el truco o la receta de la felicidad. No sé cuales serán los resultados de la búsqueda. No sé lo que responderá google a esa cuestión, sin embargo, más que reflexionar sobre las páginas de respuesta al formular la cuestión, me parece interesante hacerlo sobre la pregunta ¿Cómo ser feliz?
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Ser importante… ¿para quién?
Leo un titular de una persona que algunos conocen como «famosos» en el que afirma «no me imagino mi vida sin la fama». Se me ponen los ojos como platos y sencillamente no abro la noticia, sino inmediatamente me que surgen estas preguntas ¿Que fama? ¿para quien eres importante? ¿qué pasaría si su fama se pierde? ¿debemos vivir para los demás o para nosotros mismos?
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La vida como un reto y no como un problema
En ocasiones, cada dificultad que surge en el camino la enfrentamos como si fuera un problema a resolver. ¡Una cosa menos!, ¡Por fin he terminado esto!, ¡Menos mal ya lo he pasado! y frases así se instalan en nuestro vocabulario y nuestro pensamiento. Afirmaciones que no son inocuas porque cualquier cosa que nos digamos a nosotros mismos tiene una carga emocional importante.
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Tu eres el motor del cambio
En cuanto la escuché, me pareció una frase poderosa, de las que deberíamos colgar en la puerta del armario para verla cada mañana. Sin embargo, caigo en la cuenta que para que el motor funcione hace falta combustible, algo de energía eléctrica, un sistema de inyección del combustible, de evacuación de los gases… con todo, un sistema alrededor que lo haga funcionar. Porque ¿qué pasa cuando el entorno del motor no funciona?
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¿Qué pasó con tus sueños?
Todos soñamos, tenemos anhelos, deseos, planes que pensamos en ejecutar pero que, por diferentes motivos, vamos dejando para más adelante. Así, pasan los días, las semanas, meses y años, de forma que ese sueño se va diluyendo hasta que con cierta nostalgia decimos: «soñaba… quería… hace tiempo que…» por tanto, ¿a que esperas? ¿Cuáles son tus sueños? ¿Están todavía en tu agenda?