Autor: suso.marrero@gmail.com

  • Perder para ganar

    Parece una contradicción pero no lo es. Especialmente cuando  trabajamos en equipo, cuando convivimos, en ocasiones hay que soltar, dejar para ganar en calidad de vida. A veces hay quien se enfrasca en una discusión en la que puede que tenga razón, pero la persona que tiene enfrente también quiere tener esa razón y al final hay enfado, pelea y todos pierden. De ahí que en muchas ocasiones también sea necesario, perder para ganar.  

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    Otra espacio interesante donde debemos perder para ganar es en el trabajo en grupo. Cuando estamos trabajando con personas, si todos quieren dirigir, ser líderes o ganar, puede que el grupo no funcione demasiado bien. En el caso de los grupos, su trabajo se parece a un barco. Imaginemos un barco con varios remeros, cada cual rema a su ritmo y hacia un lugar diferente. Si es así, no se llegará a ninguna parte. No se conseguirá nada. Lo correcto sería, remar juntos en una dirección y luego en puerto, en un determinado momento de sosiego, analizar y ver otras opciones para mejorar o conseguir lograr esos objetivos. De ahí que en determinados momentos se pierda, alguno de los remeros no esté conforme, pero realiza bien su trabajo y luego, llegado el momento hace ver su posición.

    Hay grupos, familias, equipos, totalmente descontrolados. Precisamente porque cada cual rema hacia un lugar diferente. Imaginemos un padre o una madre enferma, uno de los hijos propone que se busque ayuda para su dependencia, pero otro no lo considera necesario, otro dice que no va a poner dinero para eso, otro dice que el o ella se encarga de sus necesidades. Otros familiares allegados conocen a alguien que podría ayudar, un hermano o un primo propone que se interne en un centro. Al final, en ese grupo, familia o equipo, acabarán enfadados, o en el mejor de los casos,  no se hará nada.

    Algunas Claves para ganar, perdiendo son:

    Dejar hacer a quien toma la iniciativa: Si alguien del grupo quiere hacer algo, déjale. No mines su decisión creándole dudas, deja que las ponga en práctica.

    Apoya esa decisión: Sin paliativos. Si estas en un grupo, en un primer momento apoya la propuesta. Ya habrá tiempo de revisiones y cambios, pero en principio apoya.

    Realiza bien tu parte: Aunque no te guste o no estés del todo conforme con la decisión del grupo, realiza bien tu trabajo. Si llega el momento de discutir puntos de vista, que no salga a relucir que no has trabajado para fastidiar o ir en contra de la decisión tomada.

    Critica asertivamente: Llegado el momento de la revisión no utilices temas personales, no critiques por hacerlo, sino de manera asertiva, poniéndote en el lugar del otro.

    Siempre puedes salir: Como en un grupo de whatsApp, siempre puedes abandonarlo,  si no te gusta. Es más fácil a veces abandonar algún proyecto, aunque te parezca bonito, creas en él, pero no estás conforme, antes que darte golpes contra la pared sin conseguir nada positivo. Por tu bien y por tu salud, es más fácil, perder en ese momento pero ganar en tu vida.

    En cualquier caso, de una decisión bien tomada, siempre has de salir fortalecido/a. Cuando ya has decidido algo, sigue adelante, no le des más vueltas. Ya sea hablar, salir, perder para ganar… pero no te comas demasiado la cabeza.

     

  • Rituales para la felicidad

    En la entrada del verano y con la noche de San Juan llegan una noche llena de ritos para la felicidad, en búsqueda del bienestar personal. Saltar hogueras, quemar lo malo, baños purificadores, son propuestas donde no se percibe bien la diferencia entre lo real y lo mágico, la hechicería y la esperanza en un futuro mejor. Ante ese día tan especial del solsticio de verano, cabe preguntarse ¿Es correcto realizar esos rituales en busca de la felicidad? ¿Es bueno para nosotros?

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  • ¿La felicidad una búsqueda de toda la vida?

    Hace unos días me sorprendió este titular, la felicidad es algo que hemos de buscar hasta el fin de nuestros días. Dicho así, sin más, parece una locura o algo dificilísimo de conseguir. Si nos proponen que busquemos la felicidad siempre, seguramente nos cansemos sólo de pensarlo. Pero obviamente, si realmente queremos algo, hemos de buscarlo siempre, no es suficiente con encontrarlo en un momento determinado y quedarnos ahí, sino que ha de ser una búsqueda continua.

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  • El arte de sumar

    No estamos acostumbrados a lo positivo. Por costumbre o por contagio nos «negativizamos» haciendo que nuestra vida sea un poco más triste, negativa, restando. Es posible y, además bueno, sumar en lugar de restar. Es mejor hablar y aclarar antes que criticar. Con una actitud positiva, aunque algunos no la consideren válida, nuestra vida es mucho mejor. Apúntate a sumar, a ver el lado bueno de las cosas, a sonreír, a la amabilidad… y todo eso se te devuelve con creces. (más…)

  • ¿Cuándo volveré a ser como antes?

    Nunca. Así de sencillo. Nunca. Es más, tratar de ser como antes, nos hace mucho más infelices. Cuando llegamos a la madurez, algunos añoran la juventud. Ahora tenemos responsabilidades, familia, obligaciones y deberes que hacen que la vida sea distinta a cuando estudiábamos y nos divertíamos con pocas responsabilidades. Pero, desde luego añorar esos momentos de juventud no nos conduce a ninguna parte. 

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  • ¿Vives o sobrevives?

    Aquí tirando, me dijo una persona hace unos días, cuando le pregunté ¿Cómo estás? Algunas personas no sólo tienen ese tipo de contestaciones, sino que además lo sienten así. No soy quien para juzgar, pero me parece que “ir tirando” no es una forma de vivir la vida. Por eso lo de ¿vives o sobrevives? ¿Cómo es tu vida?

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  • ¿Hay que saber perder?

    Muchos dirán que sí, pero con resignación o con la boca chica. Perder parece ser una palabra que no está escrito en el diccionario personal. Hemos de ser ganadores siempre. la sociedad nos educa para eso: hemos de ser los primeros, hemos de lograr un ascenso, hemos de conseguir ser «los mejores», incluso, pisando o aplastando a los que tenemos a nuestros alrededor. No estamos entrenados para perder. No nos educan ni educamos para solventar adversidades.

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  • La felicidad que nos venden…

    Seguramente estaremos de acuerdo en que para algunos la felicidad tiene una serie de componente imprescindibles: Dinero, éxito y fama, buena vida y, también una buena vida sexual. Es probable que pensemos, o al menos, así se nos ha vendido, que una vida alegre en lo referido a la actividad emocional y sexual nos proporciona mayor felicidad. Dicho de otro modo, quienes engañan a sus parejas y tienen otras aventuras son más felices. 

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  • La culpa es de…

    Y podemos continuar la frase con cualquier cosa dejando fuera de nuestra área de influencia cualquier problema que tengamos. Si algo malo me sucedió es por culpa de alguien, si se me perdieron las llaves de casa porque alguien las quitó de su sitio, si un trabajo salió mal, es porque otros se equivocaron, si la comida no salió buena es porque en el super me dieron productos de poca calidad, si las cosas no salen como estaban previstas es porque alguien es un incompetente… así podríamos hacer una lista infinita… Siempre es culpa de otros. 

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  • Si te centras en los problemas, no ves la solución

     Esta semana, por distintas circunstancias, me ha venido a la cabeza esta idea. Sucede que, muchas veces, nos centramos profundamente en un problema y no somos capaces de ver la solución. Por ejemplo, cuando nos duele algo, nos centramos en el dolor y no tratamos de pensar en cuál sería la forma de arreglarlo. Me gusta hacer deporte y, a veces, tengo algunas molestias. Precisamente iba subido en mi bici, cuando sentí alguno de esos dolores no muy fuerte, pero molesto. Pensé, no sé si equivocadamente, que la solución sería pedalear más rápido, dar «un poco más caña» por si acaso el problema fuera falta de uso… y así fue: la molestia desapareció. El resto del camino lo pasé pensando en esta frase: si te centras en el problema, nunca verás la solución, si me hubiera centrado en mi dolor, seguramente no habría terminado la ruta.

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