¡Es que no encuentro trabajo! ¡Es que no me sale nada! Es que… y así podemos hacer un millón de frases «casi negativas» sobre situaciones a las que nos enfrentamos. Parece como si ocurriera al contrario de lo que dicen algunos «que el universo se confabula para que todo salga al revés», cosa totalmente disparatada, tanto en afirmativo como en negativo. Hay quien afirma que «la suerte se alía con quien la busca» yo prefiero decir «haz algo» por no decir algo más brusco como «mueve tu culo e inténtalo».

Algunas veces esas situaciones que no nos gustan se generan porque nos quedamos en casa esperando que alguien nos llame para un trabajo mejor. Otras veces nos sentamos bien repantingados a tomarnos un refresco, mientras nos llega la súper oportunidad de nuestra vida. También hay quien ve muchos partidos de deporte, esperando ser como Messi. Pero las cosas no suceden así: Si quieres algo, haz algo. Es como la ley de causa y efecto. Si buscas un efecto, tendrá que haber una causa, un inicio o un comienzo. Sentado, quieto/a, no va a pasar nada.
Siempre me he considerado una persona de acción. Por eso actuar me cuesta poco. Pero reconozco que no siempre es así o que todo el mundo no tiene esa capacidad para moverse, para hacer algo. Me frustra habitualmente la burocracia, perder tiempo en planes y proyectos que parece que nunca llegan a nada. Muchas cosas parecen en bucle, siempre así, siempre lo mismo, vaya usted y presente un documento, vaya a otro departamento… es aquí, pero tiene que presentarlo por escrito y ya le responderemos dentro de unos meses… y tantas otras frases por el estilo que me sacan de mis casillas.
Sin embargo, el «haz algo», para hacer algo, tiene que tener algunos ingredientes que no siempre tenemos al alcance o no están en su óptimo momento:
- Convencimiento: Tienes que tenerlo claro, si dudas, si no estás seguro/a de que funcionará, pues la cosa no saldrá, porque nosotros mismos no estamos poniendo palos en las ruedas con la poca claridad.
- Conocer el proceso: Estoy seguro de que este negocio funcionará en este espacio. Por ejemplo: quiero montar una heladería —porque es un lugar turístico, pasa mucha gente, el local es bueno— pero no tengo idea de hacer helados, pues no debería montarla, no conozco el proceso.
- Disciplina: Otro ingrediente fundamental. No siempre la tenemos. Es fácil saber nuestro grado de disciplina preguntándonos: ¿Cuándo empiezo a hacer deporte, cuánto tiempo mantengo esa rutina? ¿Si me ilusiona pintar, cuánto tiempo lo mantengo? Si cada cosa que empieza lo dejas a los pocos días, primero deberías fortalecer la disciplina.
Por último, la claridad necesaria. Lo explico aparte porque si no tenemos claro que los grandes deportistas, actores o actrices, músicos, que nos muestran en la pantalla o en los medios de comunicación, un día empezaron desde abajo, con convencimiento, conociendo o aprendiendo el proceso y con disciplina, sino que pensamos que hoy empiezo a cantar y en septiembre ya tengo una gira millonaria por todo el mundo, pues nos estamos equivocando. Lo que está claro es que tenemos que hacer algo. Es, volviendo a la idea del principio: Hacer algo. Ley de causa y efecto.