¿Qué tal va tu partida?

La vida es un partido de cartas… decía alguien con bastante acierto. Nos tocan unas cartas y tenemos que jugarlas. He leído una reflexión profunda sobre esta idea que va más allá de una frase bonita para poner en un estado de tu red social. La frase de marras suele decir que “la vida es una partida de cartas y a cada cual le toca jugarlas.

¿Cómo va tu partida?

Visto así, parece como que te tocó la peor mano posible y te las tienes que comer te guste o no. Parece como que el azar mezcla las cartas y el destino caprichoso nos entrega una serie de elementos con los que tenemos que lidiar sin remedio y sin solución. En esa propuesta, cuasi catastrofista, si la vida nos da una mala partida, no tenemos ninguna solución, no podemos hacer nada, sino esperar a que pase el chaparrón. Evidentemente, no comparto para nada esa opción. Me identifiqué totalmente con esa lectura que resumo con otra frase que me parece más interesante y potente:

La vida nos da unas cartas y nosotros decidimos como jugarlas. En los juegos, decía el texto con acierto, no siempre gana el que mejor cartas tiene, sino el que mejor partido saca a las cartas que tiene. Puede ocurrir, decía el jugador de poker, que te toquen unas malas cartas, pero tu habilidad con ellas, te hace ganar la partida. Por tanto, me gusta más ese concepto de la vida. No tenemos que asumir que lo que nos ha tocado es malo y punto. Más bien se trata de ver que hacemos con lo que nos ha tocado.

Se corresponde con la idea de actitud correcta en la vida. En este caso la actitud es lo que hacemos con aquello que nos sucede. Los acontecimientos de la vida son como son, no tienen en sí nada de bueno o de malo, pero somos nosotros/as los que decidimos como interpretarlos y lo que hacer con ellos. Hay personas que en la cola de tráfico se desgañitan y tocan el claxon; otros, en cambio, ponen la radio y escuchan música o aprovechan para hacer una llamada con el manos libres y saludar a alguien con quien no hablan desde hace tiempo. Esa es una actitud. Es una mala partida de cartas en la que los jugadores toman decisiones con aquello que les ocurre.

Ante los acontecimientos de la vida cada cual elige su postura —su partida de cartas— Podemos lamentarnos o hacer algo para mejorar la situación. Es cierto, que no siempre se cuentan con las habilidades necesarias para tratar de hacer frente a la situación, en tal caso no está nada mal pedir ayuda. En otros casos, cuando nos suceden cosas extraordinariamente negativas, tales como enfermedad grave, accidente y otros que hace que por un tiempo nuestra partida sea algo peor. Pero miremos el ejemplo de muchas personas que, con una partida objetivamente mala, practican la resiliencia y son capaces de revertir la situación.

Con todo no nos quedemos con las cartas que nos tocan o tratemos de sacarle el mejor partido posible. Rentabilicemos al máximo lo que nos ha tocado y convirtámoslo en lo mejor posible para nosotros/as ¿te atreves?

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