¿Las metas son un mito?

Siempre me había sentido culpable por no tener unas metas claras, evidentes, medibles y todo lo que se pide por parte de los gurús de la motivación. No es que me considere un desastre por no tener rumbo fijo en la vida, sino que mis metas se centran en el corto plazo: hacer una previsión de la semana o del mes, tener unos objetivos o proyectos por curso o año y tratar de cumplirlos. Pero nunca necesariamente unas metas concretas tal como nos propone el mundo de la motivación.

Las metas personales

Lo gracioso del caso es que en casi todo lo que he escuchado hasta ahora de desarrollo personal piden establecer metas. Hay que tener metas concretas, con un tiempo de ejecución, medibles y alcanzables —escribo de memoria, creo que son las cosas exigibles a las metas—. Hasta que ha caído en mis manos una lectura en la que se pone en evidencia las metas y lo hace desmintiendo un estudio que todos los motivadores “expertos en metas” ponen de ejemplo.

Todo el mundo conoce y habla del estudio de 1953 en el que se hizo una encuesta a estudiantes universitarios para comprobar si establecían metas o no en su vida. En un principio sólo 3l 3% de los estudiantes se habían puesto metas en la vida. La conclusión del estudio que se cerró décadas después es que el quienes se habían puesto metas eran inmensamente ricos, mientras que el 97% restante eran unos “pobres desgraciados”

La increíble del caso es que ese estudio nunca existió. Un dato que usan decenas de motivadores para que nos pongamos metas en la vida, sencillamente no es cierto: no hay tal estudio. Es un bulo como un camión. Además es un farsa con todos los ingredientes necesarios para que funcione: lejana en el tiempo, difícilmente comprobable, con más de cincuenta años de antigüedad de una universidad americana.

Por tanto, ahora pienso que quizá no estoy muy equivocado y no me siento tan culpable por no establecer la super meta que casi todo el mundo quiere: ser millonario en x años, tener determinadas cosas, o simplemente por no tener metas a largo plazo, sino en cortos periodos de tiempo. Ahora creo que no voy desencaminado cuando me centro más en el presente y medio plazo, más que en objetivos distantes.

Si hay que tener metas, siempre tener metas ¿Qué le decimos a una persona de avanzada edad? ¿Que su meta es el cementerio? No digo que no haya que establecer una dirección, un lugar a dónde ir o una serie de valores que guían nuestra vida. Otra gran pregunta es ¿Qué hacer cuando tus metas no se cumplen? Yo esperaba tener ya pagada la hipoteca y resulta que no, tenía previsto estar viajando por el mundo y resulta que sigo en el trabajo ¿qué hago? Sencillamente, cambiar el Chip y pensar LAS METAS SON UN MITO.

Tengamos valores, propósitos, caminos, tengamos claro lo que queremos ser y no lo que queremos tener. Vivamos nuestra vida con pasión y con energía en el presente, estableciendo propósitos y claves para vivir en medio plazo, una semana, un mes, un año… no más allá. Trabajando tu ser interior, tu vida, tu personalidad, brotará de ti la mejor persona que puedes ser. Probablemente hoy me siento aliviado sabiendo que las metas a largo plazo son un mito.

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Un comentario

  1. Wow me encantó, gracias por compartirnos tu experiencia, con la cual me identifico completamente. Hay que dejar que la vida fluya un poquito, no ser tan rígidos y dejar que la vida nos sorprenda.

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