Una vida de copiar y pegar

Estaba leyendo algo de neurociencia sencillo y de cómo trabaja nuestra mente en el que se afirma que prácticamente llevamos una vida de copia y pega.  Los estudios, dicho de manera muy sencilla, apuntan a que sería un verdadero problema para nuestra mente atender absolutamente a todos los procesos que realizamos cada día, por lo que copia y pega casi todo lo que hacemos. Lo cual tiene sus ventajas e inconvenientes, las ventaja para el cerebro que no trabaja mucho, el inconveniente que visto así, parece una vida aburrida y triste

La atención plena nos pide precisamente quitar el piloto automático y disfrutar de cada instante. Me gusta al menos intentarlo: vivir cada momento y disfrutar de cada cosa que hago. Por eso, como es lógico, pensar que mi cerebro se acostumbra a copiar y pegar, parece un poco frustrante, pero lógicamente más económico para su trabajo ¿por qué malgastar energía si siempre hacemos rutinariamente lo mismo? Por eso hay quien dice que es bueno cambiar de actividades o formas de hacer cosas, para que nuestra vida no se convierta en rutinaria aburrida. Así que voy a compartir algunas cosas que hago habitualmente, porque escuché que eran buenas para estimular y mantener más la atención y no vivir una vida de copia y pega. Desconozco si son buenas o malas para nuestro cerebro, pero lo que desde luego sí que nos cambian un poco nuestra rutina y me ayudan a estar más despierto. 

1.- Cambiar la ruta por la que transito habitualmente.  Uno de los efectos más claros del copia y pega son las rutas por las que nos desplazamos habitualmente. En alguna ocasión me ha sucedido que tengo que ir a otro sitio después de trabajar y me doy cuenta cuando llego a casa. Sucede porque copiamos y pegamos miméticamente la ruta. Así que una de las cosas que hago es cambiar algunos tramos de esa ruta. En lugar de ir siempre por el mismo sitio, lo cambio aleatoriamente. Pero no elijo yo, sino que mi truco hace que esa decisión no dependa de mi para estar más pendiente de lo que hago. Llegado a determinados puntos, si el vehículo que va delante toma a la izquierda, yo voy por la derecha y si toma izquierda yo a la inversa. Se trata de recorridos similares que da igual por el que transite. 

2.- Me cambio el reloj de mano. Cada cierto tiempo lo coloco en la mano izquierda o derecha. Normalmente el gesto de mirar la hora o un mensaje que llega al reloj es automático, levantamos la mano y miramos la hora o cualquier cosa. Así me voy acomodando al hacer ese gesto. Cada cierto tiempo lo cambio y así me desacostumbro y supongo vuelvo un poco más loco a mi cerebro. 

3.- Comer o utilizar herramientas con otras manos. Con frecuencia paro o trato de tomar un bocado o hacer alguna actividad con la mano que no es la dominante, lleva su esfuerzo, un cambio y hace que nos deshabituemos a lo que siempre hacemos y cómo lo hacemos. A día de hoy creo que puedo comer con las dos manos sin dificultad. He intentado escribir con la mano no dominante, pero la caligrafía resultante es desastrosa y desisto de seguirlo intentando. 

4.- El deporte que no puede faltar. Además poco rutinario. Alterno la bicicleta, la elíptica, con caminatas y un poco de carrera. Los fines de semana son más rutinarios, pero entre semana, lo que se tercie en cualquier horario y en cualquier momento. En el caso de la bici, también soy un maniático de ir cambiando los recorridos de manera aleatoria. 

5.- No hacer nada y meditar. Parar durante algunos segundos o minutos al día. Antes de dormir, después de comer o en cualquier momento, siempre es bueno para simplemente no hacer nada: pensar o meditar sobre cualquier cuestión me parece algo interesante. 

He estado buscando en internet y no coinciden estas ideas con lo que se dice para estar más activos y tener un cerebro más activo —ay mi cabeza— Bueno, las tres primeras sí que pueden entrar dentro del capítulo de hacer cosas que no sean cómodas. En el deporte sí que estamos de acuerdo y en meditar y respirar también. 

De cualquier modo me parecen formas muy sencillas de llevar una vida un poco menos rutinaria y aburrida. No sé si de ese modo se entrenan nuestras neuronas o nuestra mente, pero desde luego no nos aburrimos. ¿Qué les parece?

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