La felicidad esas gafas que llevas puestas

El otro día andaba como un loco buscando las gafas por todos sitios y no la encontraba. Si me las quité para cocinar, porque se me empañan con el vapor y no veo ni torta ¿Dónde las habré puesto? Ciertamente, en casa, la mejor manera para no perder las cosas son tener un lugar fijo para dejar los objetos y así lo hago. Sin embargo, las gafas son un caso aparte, las puedo soltar en cualquier lugar como me ocurrió ahora, porque iba a cocinar y no podía tenerlas puestas. Lo mismo me ocurre cuando voy a hacer deporte o hacer alguna chapuza, con las gafas, el sudor y todo lo demás, hace que las deje en cualquier sitio y, así me pasa como ahora, que me vuelvo loco buscando.

Esas gafas de felicidad

Lo que no sabía es que las gafas las tenía puestas. ¡Ay mi cabeza! Aprovecho para contar una experiencia similar, aunque no me ocurrió a mi, pero me parece super simpática. Era el caso de una persona que hablaba mientras buscaba su teléfono. Se movía frenéticamente de un lugar para otro de la estancia tratando de localizar su móvil. Hasta que le dice a su interlocutor al otro lado del teléfono, te dejo, porque llevo un buen rato buscando el móvil y no lo encuentro… ¡Tremendo!

Bromas aparte, lo de las gafas me hizo pensar que son como la felicidad. Es, algo que llevamos encima y que no nos damos cuenta hasta que la desarrollamos. No tenemos más felicidad por tener determinadas cosas, no somos mejores por tener alguna cosa más que el otro o por ir a comer a algún sitio caro, por tener una mansión y una vida de ensueño. La felicidad son tus gafas, como miras las cosas, como lo ves. Te pones las gafas de la felicidad y ya. ¡Eres feliz!

Nos pasamos la vida buscando la felicidad, como yo buscaba las gafas, de un lado para otro, sin darnos cuenta que las llevamos puestas. La felicidad está en cada uno de nosotros/as. La felicidad está en ti en como te tomes las cosas, en cómo te afecta lo que te rodea, en como ves lo que hay a tu alrededor.

La felicidad son unas gafas que pueden estar empañadas por todas las situaciones que vivimos o pueden estar claras y limpias. Lo que vemos a través de nuestras gafas, aunque no tengamos necesidad de ellas, lo que nos llega a través de los ojos es lo que se guarda en nuestro corazón. Es nuestra forma de ver la vida la que nos hace más o menos felices, más o menos dichosos/as.

Por eso será bueno cuidar nuestras gafas, aquello que vemos, porque alimenta todo nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Será necesario tratar de ver con claridad y con la mayor amplitud posible todo aquello que vemos y sentimos. Podemos filtrar la vida a través de las gafas ¿de colores, de sol para ver de cerca, de lejos?

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