Tanta felicidad me pone enfermo

A la tan discutida felicidad le crecen más enanos. La Cherofobia. La cosa consiste en personas que tienen aversión a la felicidad. Como decía antes: tanta felicidad me pone enfermo. Y no es para menos, visto que todo el mundo aparenta ser feliz en sus perfiles, en sus vacaciones, con sus bailes y con todo lo demás.

Tanta felicidad me pone enferma

Aunque no está reconocida como enfermedad, la cosa tiene su miga. Es normal que pueda producir rechazo tanta superficialidad, tanto aparentar ser felices, tanto querer demostrar que se lleva una vida ideal. Supongo que eso es lo que hace aparecer esta nueva fobia:

Dicen que la cherofofia es no saber disfrutar e, incluso fastidiar los momentos de felicidad que tenemos cada día. Aunque no es un problema mental reconocido, es cierto que desde hace tiempo ya se oía decir “más grande será la caída”, “si todo va bien, en cualquier momento podría ir peor” y cosas por el estilo que nos vienen a decir que no debemos disfrutar mucho porque aparecerá algo que nos lo fastidia en menos de lo que canta un gallo.

Sin embargo, esta nueva palabrita tendrá que ver con aquellas personas que llevados por esa negatividad, son incapaces de celebrar un éxito, de sonreír, de disfrutar y seguramente de envidiar a quienes se lo pasan bien.

La aversión hacia la felicidad no es nada nuevo, porque desde muchos ambientes se nos vende la idea que hemos de estar o ser siempre felices. Lucir una sonrisa de anuncio de pasta de dientes y estar todo el día dando brincos de alegría. Cosa que nada tiene que ver con la felicidad.

En otras ocasiones he descrito la felicidad como un estado de equilibrio, más que un estado de sonrisa o de carcajada. No necesariamente quienes sonríen mucho y fuerte son más felices que quienes no lo hacen. La felicidad es armonía de momentos felices y otros que no son tanto, el saber gestionar todos estos espacios de manera que no existan fluctuaciones importantes entre un estado y otro.

La Cherofofia imagino será como quien sigue al pie de la letra las leyes de Murphy: Todo lo que puede salir mal, saldrá mal; si todo parece ir bien, es que hay algo hemos pasado por alto; disfruta de hoy que mañana será peor… Aunque no todas las leyes son negativas, entiendo que esta fobia está especializada en ver las cosas de manera negativa, creando rechazo por la felicidad y todo lo positivo.

¿Cuál es la solución?
Los extremos siempre son malos. Anteriormente hablaba de equilibrio y ahí me parece que está la clave. Si existe una fobia justificada, obviamente habrá que tratarla con especialistas. Si se trata de un rechazo a determinadas situaciones y cierta polarización de nuestra visión: es probable que debamos buscar cierta ecuanimidad: no existe la felicidad perpetua, del mismo modo que no debiera existir la tristeza perpetua. Son estados de ánimo por los que circulamos y que debemos saber transitar. De eso va, creo, la inteligencia emocional: para no tratar de emular a quienes “parecen ser felices”, ni para encariñarse con una tristeza de forma continua.

¿Estás triste? Disfrútalo, debátelo, piénsalo, háblale a ese sentimiento que experimentas, trata de buscar las razones, sin obsesionarte y sabiendo que debe tener una duración determinada. Si estás feliz, lo mismo, disfrútalo, busca los motivos que te producen esta sensación para tratar de repetirlos con mayor frecuencia, sabiendo que volveremos a un estado normal, de vida, como la vida misma…

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